Mezcla los ingredientes secos: En un bol, mezcla la harina, la sal y el polvo de hornear.
Agrega los líquidos: Incorpora el huevo y la leche poco a poco, mezclando hasta formar una masa suave (puedes agregar un poco más de leche si queda muy seca).
Añade el queso rallado: Mezcla bien hasta integrar todo. La masa debe quedar un poco pegajosa y húmeda.
Cocina sin horno: Calienta una sartén con tapa a fuego bajo y engrásala con un poco de manteca o aceite.
Vierte la mezcla: Coloca la masa en la sartén, dándole forma redonda y alisando la superficie.
Tapa y cocina: Cocina tapado durante unos 10 minutos a fuego muy bajo, hasta que se vea firme y dorado por debajo.
Da la vuelta con cuidado: Ayudándote con un plato o tapa, voltea el pan y cocina del otro lado por 5-8 minutos más.
Listo para servir: Cuando esté dorado y bien cocido por dentro, retíralo y disfruta caliente
